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La Arquitectura como eje de cambio en la Educación

  • Foto del escritor: Jorge  Ribadeneira
    Jorge Ribadeneira
  • 11 jun 2025
  • 4 Min. de lectura

Al hacer una primera aproximación a la educación en el Ecuador podemos notar que, a raíz de la pandemia del COVID en el año 2019, ha existido una conciencia colectiva que parece haber despertado en cuestionarse los procesos de aprendizaje y enseñanza. Este lapso de pandemia pone en consideración parámetros como el medio ambiente y la tecnología como ejes centrales del discurso post-pandémico y parece haber cobrado relevancia la preocupación por el planeta y a la vez esto a través de una interconexión elevada exponencialmente por una tecnología que nos permite aprender y trabajar de manera remota. Esta tecnología a su vez nos permite darnos cuenta de que el acceso a la información es vasto y que los roles de educador - educando tradicionales cada vez son más obsoletos. La “educación bancaria”, como la denomina Freire, P. (1997) , en donde el profesor es el dueño del conocimiento que va depositando el mismo en contenedores vacíos, es decir los estudiantes, al momento de tener el acceso a la información o conocimiento en la palma de nuestra mano deja de tener sentido y el rol del maestro pasa de un autoritarismo rígido y dogmático, a un rol horizontal en donde todos aprendemos y el docente se encarga, por una parte de proponer un ambiente que permita la investigación, y por otra, de mediar ese conocimiento para que los estudiantes realicen las preguntas correctas para adquirir un conocimiento específico.

 

Estos procesos han planteado un cambio en el modo de hacer educación que, al yuxtaponerse con contextos locales de nuestro territorio (Latinoamérica), cobra aún mayor sentido una transformación de los procesos de enseñanza y aprendizaje para formar ciudadanos críticos y preparados para afrontar una sociedad del futuro.

 

Cuando nos proponemos enfrentar este cambio en la educación, nos encontramos con un obstáculo: La Escuela. Al hablar de “La Escuela” hacemos referencia a la edificación que alberga a un grupo de estudiantes y profesores, a la infraestructura que sostiene a los modelos educativos y sus diferentes pedagogías. La Escuela, intencionalmente con el artículo “La” para diferenciar el término del concepto de “Escuela” que hace referencia a una serie de espacios abstractos convenientes que conforman una forma mental u originaria, sin configuración ni dimensión. (Khan, L. 2003)

La Escuela ha adoptado una forma arquetípica que ha conformado un imaginario consolidado en nuestra sociedad de como debe lucir o construirse un edificio. Este arquetipo nace de un modelo pedagógico tradicional de las primeras escuelas prusianas o Gymnasium Prusiano en el siglo XIX. En esta concepción de la escuela, el objetivo del diseño arquitectónico es generar espacios unidireccionales en donde la relación de quien instruye, con los alumnos es vertical y autoritaria, así́ los espacios buscan un control constante de la institución hacia los estudiantes.

 

Estos diseños fueron muy coherentes como eje para lograr cumplir los objetivos de la “revolución prusiana” que buscaba adocrinar a las masas bajo un mismo esquema y paradigma para evitar revoluciones o sublevaciones en contra del estado dominante. El día de hoy la infraestructura sigue manteniendo los rasgos de estas escuelas, sin embargo, el paradigma educativo y los modelos pedagógicos actuales son diferentes y tienen otros objetivos.

 

Entonces se vuelve evidente que la manera en la que se piensa la arquitectura para la educación tiene que ser analizada desde una concepción formal que no esté atada a arquetipos y preconcepciones, sino que tome en cuenta el espíritu de Escuela que dispone de la voluntad de ser, que reconoce a un grupo de individuos que enseñan y aprenden en conjunto pero desde entenderse como seres individuales. Es decir que para poder intervenir en La Escuela de manera significativa, debemos desligarnos de los arquetipos que le atan y recurrir a los valores filosóficos, epistémicos y ontológicos de la educación, de lo que llamamos Escuela.

 

Si nos acercamos desde el concepto de La Escuela como el edificio que alberga estudiantes y profesores, por mucho que intentáramos, no podríamos pasar del mero diseño, sujeto a interpretaciones estéticas que pocas veces llegan a proponer algo significativo para la educación. Por esto, buscaremos aproximarnos al problema desde el concepto de Escuela, en donde diferentes personas aprenden de diferentes maneras, aproximándonos desde procesos pedagógicos y psicológicos de la educación, para más tarde, a través del diseño y las necesidades de las instituciones, erigir espacios de aprendizaje que comprenden todo un sistema en que el espacio, mobiliario y tecnología son herramientas para mejorar el nivel educativo.

Espacios rediseñados para instituciones en Ecuador. Elaboración propia. (2020-2023)
Espacios rediseñados para instituciones en Ecuador. Elaboración propia. (2020-2023)

La educación esta evolucionando, pero la infraestructura que la sostiene esta estancada en prácticas del pasado ajenas a una realidad actual y que retrasa a la educación consigo. La infraestructura debe adaptarse para poder sostener las nuevas dinámicas que requiere la educación y actuar como una herramienta del proceso de enseñanza y aprendizaje. Si una institución se propone cambiar la forma en la que educa, es muy difícil introducir modelos educativos y pedagógicos en espacios que no están diseñados para esos fines. La arquitectura actúa como una herramienta capaz de potencializar a la educación y permitir el salto hacia nuevas dinámicas pedagógicas, en fin, necesitamos arquitectura para proyectar la educación del futuro.

 

 

BIBLIOGRAFÍA

-       Khan, L. (2003). Forma y Diseño. Buenos Aires: Nueva Visión.

-       Freire, P. (1997). Pedagogía del oprimido (50a. edición (14a. España)). Siglo XXI de España Editores.

 
 
 

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